La muerte de dos menores en Ramos Arizpe encendió la vigilancia sanitaria en Coahuila ante la sospecha de rickettsiosis, una infección transmitida por garrapatas que puede evolucionar rápido si no se atiende. Esto es lo que se sabe del caso y las medidas clave de prevención en casa y con mascotas.

Coahuila activó medidas de vigilancia epidemiológica tras el fallecimiento de dos menores en el municipio de Ramos Arizpe, en un caso que autoridades investigan por su posible relación con rickettsiosis, una enfermedad infecciosa asociada a la mordedura de garrapatas. El hecho reavivó la atención sobre un riesgo que suele pasar desapercibido: los primeros síntomas pueden parecer “una gripa fuerte”, pero la evolución puede acelerarse si no hay atención médica oportuna.

¿Qué ocurrió y por qué se encendieron las alertas?

De acuerdo con reportes locales, se trata de dos hermanos —un adolescente y una niña— que ingresaron a valoración médica a finales de enero y posteriormente fueron atendidos en unidades hospitalarias en la zona sureste del estado. Tras confirmarse los decesos, se activaron acciones de control sanitario en el entorno cercano, con brigadas que acudieron a la zona para revisar condiciones de riesgo, orientar a vecinos y reforzar medidas preventivas.

Entre las acciones que suelen aplicarse en este tipo de situaciones están la investigación epidemiológica (revisión de antecedentes, contactos y posibles exposiciones), la toma de muestras clínicas, y medidas para reducir la presencia de garrapatas en viviendas y alrededores. Las autoridades mantienen el caso bajo análisis para confirmar o descartar el diagnóstico, mientras continúan las recomendaciones preventivas en el área.

Qué es la rickettsiosis y por qué puede ser peligrosa

La rickettsiosis es un grupo de infecciones causadas por bacterias del género Rickettsia. En el norte de México, uno de los cuadros más preocupantes es la fiebre manchada (spotted fever), que puede transmitirse por garrapatas —en especial cuando hay infestación en perros o fauna cercana, patios con maleza o presencia de animales sin control sanitario.

Lo delicado es que la enfermedad puede avanzar rápido. En algunos casos, el deterioro ocurre en cuestión de días si no se inicia tratamiento a tiempo. Por eso, el mensaje central de médicos y autoridades suele ser el mismo: no minimizar síntomas tras una posible exposición a garrapatas.

Síntomas de alarma: cuándo sospechar y actuar

Los primeros síntomas pueden ser inespecíficos, lo que complica detectar el problema a tiempo. Aun así, hay señales que deben prender focos rojos, sobre todo si en días recientes hubo contacto con garrapatas, perros con infestación o áreas con maleza.

  • Fiebre alta (a veces de inicio súbito)
  • Dolor de cabeza intenso
  • Dolor muscular, cansancio extremo o malestar general marcado
  • Náuseas, vómito o dolor abdominal
  • Erupción en la piel (puede aparecer días después de la fiebre; a veces inicia en muñecas y tobillos y se extiende)
  • Somnolencia, confusión o empeoramiento rápido del estado general

Importante: no siempre aparece la erupción al inicio, así que esperar “a que salga el sarpullido” puede retrasar la atención.

¿Se contagia de persona a persona?

En general, estos padecimientos se asocian a la picadura de garrapata y no se consideran de transmisión directa de persona a persona. El riesgo principal está en el vector (la garrapata) y en las condiciones que facilitan su presencia: mascotas con infestación, patios sucios, grietas en bardas, acumulación de objetos, maleza, o presencia de perros callejeros en zonas cercanas.

Qué hacer si encuentras una garrapata (en personas o mascotas)

En una persona

  • Retira la garrapata con pinzas de punta fina, sujetándola lo más cerca posible de la piel y tirando hacia arriba con firmeza, sin girar.
  • No la aplastes con los dedos, no la revientes, no uses fuego, alcohol directo o remedios caseros para “asfixiarla”.
  • Lava la zona con agua y jabón.
  • Vigila síntomas durante los siguientes días. Si aparece fiebre o malestar fuerte, acude al médico de inmediato y menciona la posible exposición a garrapatas.

En mascotas

  • Revisa con frecuencia orejas, cuello, axilas, ingles y entre los dedos.
  • Mantén desparasitación externa al día (collar, pipeta o tableta, según indique el veterinario).
  • Si hay infestación, trata a todas las mascotas del hogar y limpia el entorno.

Prevención en casa: medidas simples que sí hacen diferencia

  • Mantén el patio sin maleza, basura ni acumulación de objetos donde se escondan parásitos.
  • Lava con frecuencia sábanas, cobijas y textiles, especialmente si las mascotas suben a camas o sillones.
  • Recoge y desecha adecuadamente heces y residuos de mascotas.
  • Evita que perros y gatos deambulen libremente; reduce contacto con animales callejeros.
  • En zonas con presencia de garrapatas, usa ropa que cubra piel al limpiar patios o caminar en áreas con hierba alta, y revisa el cuerpo al regresar.

El punto clave: atención médica temprana salva vidas

La rickettsiosis es tratable, pero el tiempo importa. Si hay sospecha clínica, los médicos suelen priorizar iniciar tratamiento sin esperar a que todas las pruebas confirmen el diagnóstico, especialmente cuando el paciente presenta signos compatibles y antecedentes de exposición.

Este artículo es informativo y no sustituye una consulta médica. Ante fiebre alta, dolor intenso, erupción o deterioro rápido —sobre todo en niñas, niños y adolescentes— lo más seguro es acudir a un servicio de salud lo antes posible.