
Lo que debía ser una noche de celebración terminó en una escena de horror en Tijuana. Arturo Rivera, vocalista de Grupo Reacción, fue asesinado a tiros mientras la agrupación amenizaba una fiesta privada en la colonia Ciudad Jardín, durante la madrugada del domingo 29 de marzo. En el mismo ataque, otro integrante del grupo, Raúl Garay, resultó herido y tuvo que ser trasladado a un hospital.
Los primeros reportes indican que el grupo se encontraba tocando en un salón de eventos cuando, en medio del convivio, se desató la agresión armada. Testimonios y versiones difundidas sobre el caso apuntan a que el presunto responsable sería una persona vinculada directamente con la celebración, quien escapó tras los disparos. Hasta ahora, las autoridades mantienen abierta la investigación para esclarecer lo ocurrido y ubicar al agresor.

La muerte de Arturo Rivera ha causado conmoción entre seguidores del regional mexicano y en el ambiente musical de Baja California, donde Grupo Reacción tenía actividad en presentaciones y presencia en plataformas digitales. El caso también vuelve a encender la preocupación por la seguridad de músicos que trabajan en eventos privados, un entorno donde con frecuencia quedan expuestos a situaciones de riesgo fuera de su control.







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