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Altamira, Tamaulipas.— El talento de la juventud mexicana vuelve a trascender fronteras. Lo que comenzó como una inquietud científica dentro de un salón de clases terminó convirtiéndose en un logro internacional para Ángela Karime Hernández Venegas, una estudiante tamaulipeca que conquistó la medalla de oro en la Feria Internacional de Ciencia e Invención (ISIF 2026), celebrada del 14 al 16 de octubre en Indonesia.

La joven, alumna del Centro de Estudios Tecnológicos Industrial y de Servicios (CETIS) número 78, ubicado en Altamira, sorprendió con un proyecto capaz de combatir pequeñas llamas utilizando algo que normalmente no relacionamos con los extintores: el sonido.

Su creación, denominada Vortex Tech, representa una propuesta tecnológica que explora nuevas alternativas para la supresión de incendios mediante ondas acústicas de baja frecuencia, sin utilizar los agentes químicos o líquidos de los extintores convencionales.

El reconocimiento llegó en un certamen que reunió a participantes de 25 países y alrededor de 110 proyectos en la categoría y nivel en los que compitió la estudiante, colocando su trabajo entre las propuestas distinguidas por su innovación y desarrollo tecnológico.

Vortex Tech: el invento mexicano que utiliza sonido para apagar el fuego

Con apenas 17 años, la estudiante del CETIS 78 de Altamira conquistó un reconocimiento internacional gracias a Vortex Tech, un innovador dispositivo que utiliza ondas acústicas para sofocar pequeñas llamas sin necesidad de agua ni sustancias químicas.

A diferencia de los extintores tradicionales, que funcionan mediante agua, espuma, polvo químico o dióxido de carbono, el dispositivo creado por Ángela aprovecha principios físicos relacionados con el comportamiento de las ondas sonoras y el movimiento del aire.

El prototipo está integrado por una batería de 12 voltios, un generador de frecuencias, un amplificador, una bocina y una estructura modificada que funciona como cañón acústico.

Su funcionamiento se basa en producir sonidos de aproximadamente 30 hertz, una frecuencia muy baja que provoca movimientos y turbulencias en el aire.

Cuando las ondas acústicas salen del dispositivo, generan pequeños anillos de aire conocidos como vórtices, que alteran las condiciones alrededor de la llama y pueden interrumpir la combustión.

De esta manera, el sistema consigue sofocar pequeñas llamas sin descargar agua, polvo o espuma sobre ellas.

Aunque todavía se trata de un prototipo experimental y no de un sustituto certificado de los equipos convencionales de protección contra incendios, su funcionamiento abre posibilidades para investigar nuevos métodos de supresión del fuego.

Entre sus posibles aplicaciones futuras se encuentra el desarrollo de tecnologías para espacios donde la descarga de determinados agentes extintores pudiera resultar inconveniente, siempre que posteriores investigaciones demuestren su eficacia y seguridad.

De una idea científica a más de 100 pruebas experimentales

Detrás de la medalla de oro existe una historia de curiosidad, perseverancia y trabajo constante.

La inspiración de Ángela surgió después de conocer investigaciones sobre dispositivos acústicos capaces de apagar llamas utilizando impulsos sonoros.

Aquella demostración despertó su interés por desarrollar una versión más compacta y portátil, capaz de reproducir el principio físico a una escala accesible.

Sin embargo, convertir una idea en un dispositivo funcional no resultó sencillo.

Durante aproximadamente un año, la estudiante trabajó en diferentes versiones del prototipo, realizó modificaciones y enfrentó dificultades relacionadas con la frecuencia, la intensidad del sonido y la estructura del aparato.

El desarrollo pasó por cinco versiones y más de un centenar de pruebas, mediante las cuales fue perfeccionando el funcionamiento de su creación.

Su objetivo inicial era apagar una llama pequeña, como la de una vela. Con el avance de los experimentos, logró demostrar el potencial del sistema para sofocar otros fuegos de dimensiones reducidas bajo condiciones de prueba.

Esta etapa fue fundamental para comprobar que su propuesta no solamente tenía sustento teórico, sino que también podía funcionar mediante un dispositivo construido físicamente.

Un proyecto que llevó el nombre de Tamaulipas hasta Indonesia

Antes de alcanzar el escenario internacional, Ángela ya había destacado en concursos de ciencia, creatividad e innovación tecnológica realizados en México.

Sus resultados en certámenes estatales y nacionales impulsaron su trayectoria y le permitieron representar al país en la octava edición de la International Science and Invention Fair, desarrollada en Indonesia.

Durante la competencia presentó su trabajo bajo el título en inglés Fire Suppression System Using Acoustic, que significa Sistema de Supresión de Incendios Mediante Ondas Acústicas.

El proyecto fue evaluado dentro de la categoría de Tecnología, nivel Secondary, en un encuentro que permitió a jóvenes investigadores mostrar sus propuestas ante una comunidad científica internacional.

La participación de Ángela culminó con la obtención de una medalla de oro, un resultado que representa uno de los mayores logros de su trayectoria académica hasta el momento.

Además, recibió la distinción especial IYSA Semi Grand Award, reconocimiento que le abrió la oportunidad de participar en otro encuentro internacional de proyectos científicos, I2ASPO 2026, en modalidad virtual.

Este segundo premio amplía las oportunidades de la estudiante para continuar compartiendo su trabajo con investigadores y jóvenes innovadores de otros países.

El acompañamiento de su asesor fue fundamental

El desarrollo de Vortex Tech también contó con la orientación de José Arturo Hernández Muñoz, docente y asesor del proyecto, quien acompañó a Ángela durante el proceso de investigación, construcción y presentación.

La colaboración permitió transformar una idea inicialmente experimental en una propuesta que cumpliera con los requerimientos de los concursos tecnológicos.

El trabajo conjunto también demuestra la importancia del acompañamiento educativo para impulsar el talento científico desde el bachillerato.

Para instituciones como el CETIS 78, estos resultados reflejan el potencial de la educación técnica y la importancia de ofrecer espacios donde los estudiantes puedan experimentar, investigar y construir soluciones.

¿Podría esta tecnología revolucionar los extintores del futuro?

La propuesta de Ángela destaca porque investiga una manera diferente de enfrentar el fuego.

Los equipos contra incendios convencionales utilizan distintos agentes según la naturaleza del material que se encuentra en combustión. El sistema acústico, por su parte, intenta actuar directamente sobre las condiciones físicas que mantienen encendida una llama.

La posibilidad de controlar pequeños fuegos mediante ondas sonoras resulta especialmente interesante para la investigación científica.

No obstante, para que esta tecnología llegue a utilizarse comercialmente todavía sería necesario evaluar factores como su alcance, consumo energético, eficacia ante diferentes materiales combustibles, funcionamiento en espacios abiertos y seguridad para las personas.

También tendría que superar procedimientos de certificación y pruebas especializadas antes de considerarse una alternativa confiable en situaciones reales de emergencia.

Por ahora, el principal mérito de Vortex Tech radica en demostrar experimentalmente que un principio físico puede aprovecharse para desarrollar un dispositivo portátil con potencial de innovación.

Una joven mexicana que inspira a nuevas generaciones

Más allá de la medalla, la historia de Ángela Karime representa el valor de apostar por la ciencia desde edades tempranas.

A sus 17 años, la estudiante de Altamira ha demostrado que la investigación tecnológica no está reservada exclusivamente para grandes universidades o laboratorios especializados.

La curiosidad, el aprendizaje, la experimentación y la perseverancia también pueden dar origen a proyectos relevantes dentro de las instituciones públicas de educación media superior.

Su trayectoria es un ejemplo de cómo una inquietud puede evolucionar hasta convertirse en una propuesta reconocida fuera del país.

El logro también pone sobre la mesa la importancia de fortalecer los apoyos para estudiantes que participan en concursos científicos, facilitar el acceso a materiales y herramientas, y promover oportunidades para desarrollar sus ideas.

Ángela ha manifestado interés en continuar su preparación académica en áreas relacionadas con la electrónica o la mecatrónica, disciplinas que le permitirían ampliar sus conocimientos y seguir desarrollando tecnología.

De Altamira para el mundo: un orgullo para México

La medalla conquistada en Indonesia constituye una noticia significativa para Altamira, Tamaulipas y México.

En un escenario internacional, una estudiante de bachillerato consiguió que su creatividad, disciplina y capacidad de investigación fueran reconocidas mediante un proyecto que propone utilizar el sonido para combatir el fuego.

Su historia recuerda que las grandes innovaciones muchas veces comienzan con una pregunta sencilla: ¿qué pasaría si intentamos hacerlo de otra manera?

Ángela Karime Hernández Venegas se atrevió a investigar esa posibilidad, construyó un prototipo, lo perfeccionó mediante numerosas pruebas y finalmente llevó su invento a una competencia internacional.

Hoy, su nombre es motivo de orgullo para Tamaulipas y un ejemplo del enorme potencial que existe entre las nuevas generaciones de científicos e inventores mexicanos.

Porque el talento no tiene fronteras, y desde las aulas de Altamira, una joven ya demostró que incluso el sonido puede convertirse en una herramienta para buscar soluciones a grandes desafíos.